ECONOMIA · CREDITOS HIPOTECARIOS

$2 billones del FGS serán destinados a créditos hipotecarios este año

ANSES pondrá a disposición de los bancos fondos del sistema previsional para financiar la compra de la primera vivienda. El anuncio se transforma en una incógnita e incertidumbre para el futuro de la clase trabajadora.

$2 billones del FGS serán destinados a créditos hipotecarios este año$2 billones del FGS serán destinados a créditos hipotecarios este año
El FGS financiará creditos hipotecarios

El Ministerio de Economía confirmó esta mañana un programa para reactivar el crédito hipotecario utilizando recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES, el organismo que administra parte de los activos del sistema previsional. El monto total es de $2 billones, y la meta oficial es que entre 17.000 y 18.000 familias puedan acceder a un préstamo para su primera vivienda.

El anuncio lo hizo el Ministro de Economía Luis Caputo, acompañado por el vicedirector del Banco Central y el director del FGS, en una conferencia centrada en explicar un mecanismo que, aclararon varias veces, no es lo que buena parte de la gente entendió al principio.

Cómo funciona en la práctica

El FGS no va a otorgar hipotecas. Lo que va a hacer es colocar depósitos a plazo fijo en los bancos, ajustados por UVA más un adicional, con vencimientos a uno y cinco años. Ese dinero les da a los bancos algo que hoy no tienen: financiamiento a un plazo parecido al de una hipoteca, en lugar de depósitos que se renuevan cada treinta días.

Con ese fondeo, los bancos son quienes analizan a cada solicitante, otorgan el crédito y asumen el riesgo si esa persona deja de pagar. El FGS no compra la cartera hipotecaria ni responde por los incumplimientos: su exposición se limita al plazo fijo que hizo en el banco.

Los números del esquema:

→ El total de $2 billones se irá adjudicando en licitaciones de $200.000 millones cada una, la primera esta semana → El FGS le exige a los bancos un piso de UVA + 2,5% a un año y UVA + 4,5% a cinco años → El crédito que reciba la familia no podrá superar una tasa de UVA + 7,5% → Cada préstamo tiene un tope de 150.000 UVA, unos USD 200.000 al valor actual

El destino del dinero está limitado a la compra, construcción, ampliación o refacción de una primera vivienda.

El ejemplo que dio el propio Gobierno

Para dimensionar a quién le sirve el programa, Caputo expuso un caso concreto: una propiedad de unos USD 106.000, con un préstamo a 25 años y una tasa de UVA + 7%. Bajo esos parámetros, la cuota inicial rondaría los $865.000 mensuales, lo que exige un ingreso familiar neto de aproximadamente $3.460.000 para no superar el 25% recomendado entre cuota e ingreso.

El propio ministro planteó que ese ingreso es alcanzable sumando los sueldos de una pareja. Es, también, el punto exacto donde arranca la discusión pública.

Por qué el Gobierno insiste con esto ahora

El argumento oficial tiene una base estadística que Caputo repitió como comparación internacional: el stock de créditos hipotecarios en Argentina equivale a apenas el 2% del producto bruto, contra un 27% en Chile y niveles que en Estados Unidos llegaron al 75%. Para el ministerio, ese es el margen de crecimiento que el programa busca empezar a cerrar.

Hay además un dato de contexto que el anuncio no resuelve, sino que convive con él: en los primeros siete meses de 2026 se otorgaron 14.715 préstamos hipotecarios, un 39% menos que en el mismo período de 2025. El programa nace, entonces, en medio de una caída del crédito a la vivienda, no de un año en alza.

El director del FGS lo planteó como una cuestión de escala: el crédito hipotecario mueve hoy unos $300.000 millones por mes en todo el sistema, así que un aporte de $2 billones representa un empuje considerable sobre el volumen actual.

Dos críticas que no vienen del mismo lugar

Acá es donde conviene frenar y separar, porque el debate que generó el anuncio no es de un solo eje.

La objeción de la "justicia social" insuficiente. Caputo eligió una expresión históricamente asociada al peronismo para describir el alcance social del programa, y esa elección le devolvió críticas casi de inmediato. El cuestionamiento central apunta a que se está usando un fondo que pertenece al sistema previsional para un esquema cuyos requisitos de ingreso —una cuota inicial de casi $865.000 mensuales— dejan afuera a buena parte de la clase trabajadora. Bajo esta lectura, el problema no es el mecanismo en sí, sino que la escala real de familias beneficiadas (entre 17.000 y 18.000, sobre un déficit habitacional mucho mayor) queda corta frente al nombre que se le puso.

La objeción del dirigismo. Esta viene de un lugar distinto: economistas cercanos al ideario de libre mercado, que en otras discusiones suelen coincidir con el rumbo económico del Gobierno, cuestionan la lógica de fondo. Desde el instituto IDESA vienen señalando que la rentabilidad histórica del FGS fue baja y que la intervención estatal en la asignación de esos recursos —incluida la designación de directores en empresas— es discrecional. Trasladado a este programa, la pregunta es si dirigir el ahorro previsional hacia un sector específico mediante un mecanismo armado por el Estado es coherente con la idea de que el mercado, no el Gobierno, debería asignar el crédito. También se discute la tasa: hay quienes plantean que si el FGS cobra de menos a los bancos, termina subsidiando al sistema financiero a costa del rendimiento de los futuros jubilados.

Las dos críticas, entonces, apuntan en direcciones opuestas: una dice que el Estado hace poco y lo llama demasiado; la otra dice que el Estado está haciendo algo que no le corresponde. Ambas conviven en la misma semana de anuncio.

Lo que sigue

La primera licitación de $200.000 millones estaba prevista para los próximos días. Ahí se va a ver un primer dato concreto: a qué tasa están dispuestos a tomar los bancos ese fondeo, y qué tan rápido empiezan a aparecer créditos hipotecarios nuevos con esas condiciones.

El anuncio llegó, además, en una semana donde el propio Gobierno enfrenta otro frente relacionado con el crédito: el aumento de la morosidad en préstamos personales y de consumo, que según cifras que circularon en el debate legislativo afecta a varios millones de personas. El oficialismo bloqueó, en paralelo, el tratamiento en Diputados de un proyecto para discutir ese problema. Son dos caras de una misma pregunta: cómo está funcionando el crédito en la Argentina de hoy, tanto el que se ofrece de más como el que ya está en mora.

Por qué te lo contamos

No es un tema de importaciones, pero sí es un tema de bolsillo. El costo del crédito y la capacidad de financiarse a largo plazo no solo definen quién puede comprar una casa: también son parte de la misma ecuación que define cuánto le queda a una familia para gastar en todo lo demás.

Vamos a seguir la primera licitación y a contar, con números y no con consignas, si el mecanismo empieza a mover algo real.


Fuentes: Ministerio de Economía, conferencia de prensa del 26/8/2026. Reconstrucción propia a partir de la cobertura de El Economista, Ámbito, Infobae, La Nación, El Cronista, Primera Edición y Economis.