La Cámara de Diputados aprobó este miércoles la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. El proyecto pasa ahora al Senado, donde necesita una segunda aprobación para convertirse en ley.
El resultado en general fue de 144 votos a favor, 102 en contra y 9 abstenciones. La votación se hizo después por títulos, y el bloque que agrupa los artículos 1 al 18 salió 138 a 110, con 7 abstenciones. Esa diferencia entre una y otra no es un detalle: muestra que el acompañamiento se afinó cuando se votó el contenido concreto.
El presidente Javier Milei celebró la aprobación en sus redes y la definió como un paso para terminar con la inflación. Es una de las reformas sobre las que más insistió desde antes de asumir.
Qué dice la reforma
El proyecto modifica 21 artículos de la norma vigente y deroga disposiciones de otras tres leyes. En los hechos, es en buena medida una vuelta al texto original de 1992, dejando sin efecto gran parte de los cambios que había introducido la reforma de 2012.
Los ejes principales:
→ Prohibición de financiar al Tesoro con emisión. Es el corazón del proyecto y el argumento central del Gobierno: cortar el mecanismo que, según el oficialismo, explica la inflación argentina.
→ Cambios en el gobierno interno del BCRA. Se reformulan las condiciones y los mecanismos para desplazar a las autoridades del organismo, con el objetivo declarado de blindar su independencia frente al gobierno de turno.
→ Saneamiento patrimonial. Se eliminan instrumentos como las Letras Intransferibles y se actualizan las reglas de administración de reservas.
→ Freno a las transferencias contables. Un nuevo artículo exige que las reservas de resultados equivalgan al menos al 50% del capital del Banco antes de habilitar cualquier transferencia, y que esa transferencia solo pueda destinarse a cancelar deuda pública.
Este último punto merece una explicación, porque es técnico pero importante. Cuando el peso se devalúa, los activos en dólares del Banco Central valen más medidos en pesos. Esa ganancia es puramente contable —no entró un dólar nuevo—, pero podía girarse al Tesoro como si fueran utilidades reales. Los fundamentos del propio proyecto reconocen que ese mecanismo fue usado por todas las administraciones posteriores a la convertibilidad, incluida la actual.
El artículo que abrió la pelea
Mientras la reforma cierra la puerta del financiamiento directo al Tesoro, abre otra: habilita expresamente a usar las reservas del Banco Central como garantía en operaciones propias de banca central, y amplía la lista de acreedores habilitados para prestarle, incorporando a la banca privada internacional junto a los organismos multilaterales.
Después de la votación por títulos, el peronismo pidió reconsiderar y votar por separado el artículo 13, justamente el que habilita ese uso de las reservas como garantía.
Las objeciones vienen de dos consultoras con enfoques distintos:
La consultora PxQ sostuvo que los cambios permitirían al Banco Central usar reservas como garantía para endeudarse en el mercado internacional, incluso en escenarios donde el Tesoro no consigue financiamiento por sí mismo. Su lectura es que se cierra una canilla y se abre otra.
El CEPA planteó una objeción más específica: que entregar activos externos en garantía a acreedores privados podría implicar ceder jurisdicción a tribunales extranjeros ante un eventual incumplimiento.
Lo que conviene no simplificar
Hay una distinción que se pierde en el debate público y vale precisarla.
Que la reforma habilite usar reservas como colateral en operaciones de banca central —REPOs, swaps y similares— no es lo mismo, jurídicamente, que autorizar a hipotecar las reservas para respaldar títulos públicos. Son cosas distintas, aunque estén emparentadas.
Al mismo tiempo, la cláusula existe y es una incorporación respecto del texto vigente: eso no está en discusión. El proyecto mantiene formalmente la inembargabilidad de las reservas, pero autoriza su uso como garantía, y también deroga la obligación del Directorio de fijar un nivel de reservas requerido para la política cambiaria.
Dicho de otro modo: no es exacto decir que la reforma "entrega las reservas", pero tampoco que no cambia nada. Amplía la capacidad contractual y financiera internacional del Banco Central, y qué se haga con esa capacidad va a depender de cada gestión.
Por qué importa el contexto
La aprobación llegó en la misma semana en que el riesgo país superó los 500 puntos, un dato que analizamos hace unos días.
El oficialismo apuesta justamente a eso: sostiene que la media sanción es una señal positiva para los mercados que debería contribuir a bajar el riesgo país. La reforma figura además entre los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional.
El mismo día, el Gobierno enfrentaba otra prueba: una licitación con vencimientos por más de $14 billones.
Por qué te lo contamos
Esto parece lejano, pero define algo muy concreto: las reglas de quién puede emitir pesos y bajo qué condiciones.
Para cualquiera que compre en dólares y venda en pesos —importadores, revendedores, comercios— esas reglas son la variable de fondo detrás del costo de reposición. No cambian el precio de mañana, pero sí el marco de los próximos años.
El proyecto ahora va al Senado, donde el Gobierno necesita repetir la operación política. Vamos a seguir el tratamiento y, sobre todo, qué pasa con el artículo 13.
Fuentes: sesión de la Cámara de Diputados del 26/8/2026. Cobertura de Infobae, Parlamentario, BAE Negocios, Primera Edición y Página 12. Informes de las consultoras PxQ y CEPA.




